Copa Argentina | Vuelta | Deportivo Roca vs Cipolletti

24 enero, 2018

Los santos también atajan penales

 

Una vez más, los doce pasos le dieron una victoria a Cipolletti. Por Copa Argentina y de visitante, el Albinegro logró quebrar a su antagonismo futbolístico.

Podemos sentarnos a debatir lo bueno y lo malo que tuvo el compromiso, pero hoy prefiero mirar de otra manera el partido. En definitiva, analizarlo con ojos de un niño que admira eso brillante, que le llama la atención.

Los vaivenes de los penales, en el fútbol, son una sensación difícil de explicar. Tal vez aquellos que les corre fútbol por las venas podrían comprender lo que digo. Sin embargo, aunque no se pueda explicar, sucede igual y es imposible evitarlo.

Esta vez la alegría fue blanca y negra. Y en Copa Argentina es la quinta vez que Cipolletti define una serie por penales. Ya no hay duda alguna que somos muchos niños y niñas con la mirada puesta en eso que nos llama la atención, y que a la vez nos hace adolecer y otras tantas enfurecer.

 

“¿Por qué hay que sufrir para ganar?”. Millones de veces me pregunté eso y la verdad es que creo que no hay respuesta. Los hinchas de Cipolletti sufren, los hinchas de River o Boca también, los hinchas de Deportivo Roca o San Lorenzo también. No importa el club, al parecer el fútbol tiene ese capricho de hacernos mal y bien.

Igual a mi no me molesta. Soy de la idea de que en el amor siempre se sufre. Y es que es eso lo que lleva a muchas personas a llorar de alegría o tristeza. Es eso lo que motiva a los osados a tatuarse o a los de siempre a viajar y seguir a sus colores. Eso motiva a muchos a rezar y conectarse con sus distintas divinidades. El amor.

 

Lo bueno de todo esto, es que después de prender velas o llorar, llega el más exquisito regocijo: La victoria. Y esos triunfos pueden tener miles de momentos. En esta oportunidad Cipolletti tuvo a un santo que no es la primera vez que se personifica. Al parecer a esta espiritualidad le gusta estar presente en acontecimientos decisivos.

Matías Alasia es un santo. Y no lo digo desde el lado profeso de la palabra. Tengo la idea de que es el instrumento en el cual se expresan los deseos y pedidos de los seguidores. Algo así como una materialización de la fuerza y energía de hinchas, socios, dirigentes, colaboradores, y todas las personas que forman parte de nuestro club.

 

Aunque no pueda explicarlo, estoy segura de que lo que relato es real y tangible. Y estoy convencida de eso porque sé que hay muchas personas que sienten y piensan como yo, o algo parecido.

La ilusión año a año se hace más grande, y aunque a veces parece que nos cansamos, en realidad estamos tomando aire para que el impulso sea más alto.

 

Texto: Alejandra Barros | Fotografía: Giuliana Ruiz Diaz | Prensa Club Cipolletti