Crecer, reventar y a tu lado estar

Crecer, reventar y a tu lado estar

Se termina una etapa y otra comienza. La que termina ha sido difícil y no finaliza como esperábamos, todos veíamos con buenos ojos lo que podía venir, lo que podía pasar. Los primeros resultados nos endulzaron el paladar, pero los últimos nos dejaron el gusto amargo de la derrota.

Pero con un presente incierto, lo cierto es que el aliento albinegro seguirá resistiendo los vientos. Y aunque éste se lleve los gritos y los papeles, el alma queda ahí. Presente y materializada, como una magia cósmica del planeta que hace material algo que se lleva adentro, en el cuerpo, en la sangre.

Otro día, otra tarde, otro viaje en colectivo. Una nueva luz se enciende y se hace fuego cuando por la ventanilla pasan las columnas de cemento del puente que separan mi tierra, del amor. De mi amor.

Y mientras escribo estas líneas, no puedo dejar de pensar en el cumpleaños. En nuestro cumpleaños. Porque no es la fiesta de una ciudad, es el cumpleaños del club más grande de la Patagonia. En 1926 se fundó la pasión de miles de cipoleños, y más que cipoleños, de miles de argentinos.

Gracias cipoleños, por compartir con el mundo el amor más puro y sentido que he conocido.