Desafíen al destino

Desafíen al destino

Mientras que el Valle hervía por el sol y el calor que el cielo regalaba, en Tucumán la lluvia trasformaba el campo de juego en un autentico barrial. Lo más parecido al potrero, a la cancha del barrio, esa que está en la esquina, a la vuelta de la casa de algún amigo. Sin embargo, era un partido oficial. Uno de los varios que se vienen para alcanzar el segundo ascenso al Nacional B.

El clima no era el mejor, la cancha no era la mejor, pero once luchadores hicieron pie entre tantos vaivenes. El principio se veía complicado, nublado, aguado y con color oscuro, como la cancha. Pero por primera vez, y es una visión meramente personal, el equipo entendió que la desesperación y los nervios no iban a funcionar. Lo entendieron y lo aplicaron.

La segunda parte fue todo corazón, todo amor, todo Cipolletti. De lo negativo pasamos a lo positivo, cambiamos las fichas de lugar y ¡funcionó!.

El juego no fue limpio, no fue fino. Literalmente, Cipo se ensució las ropitas que vestían, tan lindas, con esos colores que enamoran. ¿Pero acaso alguien pensó en como se veían?, para nada. Queríamos la victoria, la obtuvimos ¡y de visitante!. Es demasiado como para no ilusionarse, no volverse loco o loca, no perder el control. Pero hoy un colega radial dijo, que es fácil ilusionarse pero hay que ir despacio.

Despacio, como el micro que trae a los luchadores sucios, transpirados, pero felices por el trabajo realizado. Nosotros estamos igual, porque las victorias de Cipo nos alegran el corazón, casi tanto como esa canción de rock que se escucha de lejos, casi tanto como la mirada de esa persona que tenemos al lado. Cipo es la alegría que se materializó en forma de club, pero al final sabemos que es más que un club.

Desde afuera podremos parecer desquiciados, pero de adentro es todo felicidad. Y también tristeza, pero hoy no. Hoy somos alegría que espera explotar el miércoles a la noche cuando las manos suenen al ver entrar al Capataz a La Visera. Otro día donde la rutina será rota. Una noche más junto a vos.

Alejandra Barros