Levantar la mirada y continuar

Levantar la mirada y continuar

La caída de Cipo el domingo pasado nos encontró a todos desprevenidos, nadie se esperaba y mucho menos nadie quería que el partido se diera como se dio. El fútbol fue escaso, la desesperación fue mucha. Casi tanto como la bronca que nos invadió después, a todos. A nosotros, a los jugadores, al cuerpo técnico.

Pero siempre dicen que enojarse no funciona, reaccionar en caliente no nos lleva a nada. ¡Y vaya sino es verdad! ¿O acaso los insultos a Cipo le sirven de algo a Cipo?, es importante entender el contexto del insulto. Cuando el Capataz descendió al Argentino B el insulto era una mezcla de bronca, tristeza y amargura. Ahora, el insulto está es desesperación, porque una derrota duele en el ego, porque ahora Cipo quiere ascender, quiere volver.

Hoy nos encontramos el sábado, que de por si es un día un tanto extraño para el fútbol. En el fondo somos clásicos, como los que se jugaran hoy y mañana en el fútbol de Primera División. Los domingos ya están destinados a la redonda y al césped.

En la cancha, en casa con la radio encendida, en el auto, de visita con amigos, todos vamos a estar presentes en cuerpo y alma. Y claro que la materialización en La Visera se hará difícil si estamos en un rincón del interior neuquino, rionegrino o de cualquier parte del mundo o el país. Pero ahí estamos, sufrimos y cerramos fuerte los ojos cuando esa pelota pasa cerca del palo de nuestro arquero Nico o nos paramos como si estuvieran pasando asistencia cuando el delantero albinegro llega a la línea final y tira el centro; y si, nos paramos porque ya se pararon todos al lado nuestro y queremos ver que pasa con ese centro.

No es tiempo de ser pesimista, es tiempo de que haya un contagio colectivo de energía fuerte y arrolladora para que el equipo albinegro no baje los brazos y pelee. Yo se que estas un poco cansado, se que estas disgustada, pero no nos podemos permitir dejar la lucha por la mitad. Falta mucho, y ahora es cuando hay que ser fuertes, no abandonar es ser grande también.

Tenemos que apostar por nosotros, apostar al triunfo, apostar a la gloria del ascenso. Hoy la ruleta tiene colores distintos, hoy es blanca y negra. Como nuestro corazón, que apuesta, se levanta y va. Y no digo que el fútbol es azar, el fútbol es jugar bien, pensar y analizar. Hoy, más que ruleta, el tablero de ajedrez es blanco y negro.
Alejandra Barros