Mutar para ser mejor

Mutar para ser mejor

Parece que en algún lugar está escrito que Cipolletti tiene que sufrir hasta el final. Jugando bien, jugando mal, hay que sufrir hasta que el árbitro pita el final.

Y el partido del sábado no cambio mucho éste dogma. Desde el arranque, Cipo sabía que el partido tenía que tener un desenlace positivo, pero todo fue cuesta arriba. Hasta cuando se ganaba con el penal, parecía que todo iba a salir mal. Quizás sea un poco pesimista, pero se me helaba la sangre de solo pensar que podíamos perder más puntos. Al final todo salió bien, pero hasta ese momento todo era dudas y más dudas.

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El final del primer tiempo nos puso a todos inquietos, con muchas dudas y pocas certezas. “¿Cómo va a hacer eso?” se preguntaba un hincha por la expulsión de Sosa. El entretiempo sirvió para descansar un poco, porque todos sabíamos que el segundo tiempo iba a ser más sufrido todavía. Fue un respiro para lo que venia, para la segunda batalla.

San Martín de Tucumán no dejo de apretarnos en ningún momento. Con un hombre de más, el equipo del norte tiró todos los centros habidos y por haber. De arriba, de abajo, de frente, todas las pelotas iban al arco de Caprio. Pero el arquero albinegro se lució, y en más de una oportunidad. Algunos especialistas dicen que cuando el arquero se destaca es porque el equipo, y sobre todo la defensa, no cumplió con sus tareas. Pero humildemente, creo que la defensa jugó bien. Despejando y dejando respirar al arquero, y a todos nosotros sobre todo.
Pero volviendo a Caprio, ¡Que atajada!. Sin dudas, todos los aplausos fueron para él, para su técnica y su coraje de cerrar cara a cara todos los intentos de la delantera tucumana.

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Y como si la cinta del casette la diéramos vuelta con la conocida lapicera, Cipo hizo otro gol épico. Con una corrida genial y una definición mucho más linda… Y si, el otro gol fue épico hasta cuando entro -pegar en la base del palo y entrar, ¿A vos te parece?-. Ahí explotó todo, ahí la fiesta se puso más linda. Y digo más porque la gente no dejo de alentar desde el minuto 0.
En la crónica pasada decía que no es bueno para el equipo los insultos, y parece que muchos recapacitaron porque lejos de insultar todos cantaron y alentaron a Cipo como se lo merece. Con papelitos, luces y colores.

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En lo futbolístico hay muchísimas cosas por mejorar, como también en lo que respecta al club. Mientras algunos dicen que es de equipo chico esconder la pelota -y concuerdo-, es importante que el apoyo lo vamos a recibir de nosotros mismos. Ningún hincha va a alentar a Cipo si nosotros no alentamos, nadie va a mejorar el estadio si nosotros no colaboramos como socios o simplemente yendo al club a preguntar ¿Qué necesitan?; no todo es dinero, el tiempo es importante por estos días y Cipo necesita de nuestra atención. Los dirigentes van y vienen, los jugadores también, los hinchas quedamos.

Estamos cambiando, vamos en ese camino.

Alejandra Barros para clubcipolletti.com