¿Qué sentís cuando pierde Cipo?

¿Qué sentís cuando pierde Cipo?

Es una mezcla perfecta entre bronca y angustia. Bronca porque el rival no fue mejor que nosotros. Nosotros no fuimos más que el rival y la bronca se duplica. Y la angustia porque una derrota nos hace sentir más lejos de ese ascenso tan deseado, tan soñado.
“Esa pelota se iba afuera, ¿cómo paso?” se preguntaban algunos en la popular y yo también me lo preguntaba. Porque es así, esa pelota sin rumbo se iba por la línea final, pero no se fue. El jugador rival la buscó hasta el final y todos nos quedamos enganchados en que la pelota se iba, incluso algunos jugadores albinegros.

Y eso solo bastó para que Cipo pierda tres puntos fundamentales. Puntos que probablemente nos van a doler más adelante, puntos que sí o sí tienen que quedarse en La Visera. Pero hoy se escaparon, y lo hicieron porque el equipo así dejó que suceda. Sé que en las malas todos somos directores técnicos y tenemos masters en fútbol, pero hoy Cipo no jugó bien. Y hasta duele escribirlo, porque me acuerdo de esos momentos negros y la piel se me eriza. Se eriza de bronca y angustia, precisamente lo que sentimos cuando Cipo pierde.

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Todavía me acuerdo que ni siquiera los laterales salían bien, me acuerdo que éramos pocos los que pasábamos frío en las tribunas. Eso es tiempo pasado, hoy Cipolletti tiene grandes chances de ascender al Nacional B pero hay tantísimas cosas que el equipo tendría que revisar. No soy quien para detallarlas o numerarlas, como dije, en las malas todos somos directores técnicos pero fundamentalmente el equipo jamás tiene que olvidarse que afuera del alambrado hay muchos corazones y gargantas que explotan cada domingo. Por esos corazones y gargantas, por los colores, por el club, por la ciudad y por tantas otras cosas más hay que levantar la cabeza y seguir.

Nada está perdido, queda un poco más de hilo en el carretel; y ahora es Cipo el que tiene que decir para donde va, que quiere hacer, adonde quiere llegar. Y eso es algo que tiene que hacer el equipo, porque nosotros ya estamos en esta lucha, nos tienen que mirar desde el campo de juego no más. Como los 500 de siempre que viajan a todos lados, como los muchos que van cada domingo, como los locos que cruzamos el puente porque la pasión es más grande que las distancias, no falta nadie; estamos todos ahí, sin abandonar, porque ya sabemos que el que abandona no tiene premio. Y nosotros al igual que ellos, el equipo, queremos el premio.

El próximo domingo tenemos una nueva cita, somos puntuales. Todos vamos a ir con las mismas expectativas, las mismas ganas de triunfar, las mismas ganas de cantar lo mucho que te amo. Pero con la derrota de hoy, la semana va a ser más pesada de llevar.

Prometeme la gloria y yo te doy mi corazón, como la última vez, como cada día, como cada domingo.

Alejandra Barros para clubcipolletti.com